Por Observatorium Ambiental – Bucaramanga
En un hito científico reciente para la oceanografía y la taxonomía marina en Colombia, investigadores del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras José Benito Vives de Andrés (INVEMAR) y colaboradores han publicado el primer inventario comentado de ctenóforos pelágicos en el país, registrando un total de quince especies o morfoespecies de estos organismos gelatinosos, de los cuales seis constituyen nuevos registros para las aguas nacionales. Este avance, publicado en marzo de 2026 en la Revista de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, se basa en evidencias fotográficas e in situ recolectadas durante la expedición National Geographic Pristine Seas de 2022 en el Pacífico colombiano, combinadas con una revisión exhaustiva de datos secundarios, y marca un salto cualitativo en la comprensión de un grupo históricamente subestudiado debido a sus características biológicas únicas.
Los ctenóforos, conocidos popularmente como medusas peine o “fantasmas marinos”, son animales pelágicos que habitan la columna de agua abierta y pertenecen a un linaje evolutivo extremadamente antiguo, con fósiles que datan de entre 500 y 540 millones de años, correspondientes al período Cámbrico. A diferencia de las medusas verdaderas, carecen de tentáculos urticantes y se desplazan mediante hileras de cilios dispuestos en “peines” que refractan la luz, generando un iridiscente efecto visual; además, están compuestos en más del noventa por ciento por agua, lo que los hace frágiles y difíciles de preservar en colecciones biológicas tradicionales, ya que se desintegran en alcohol o se degradan rápidamente en formalina. Esta delicadeza explica por qué, hasta ahora, Colombia contaba apenas con cincuenta y ocho registros dispersos en literatura científica, ciencia ciudadana y fotografías de expediciones, sin un catálogo sistemático que permitiera evaluar su distribución real.
El estudio, liderado por la investigadora Cristina M. Cedeño-Posso del INVEMAR, en alianza con la Universidad Nacional de Colombia, expertos de National Geographic Pristine Seas y la Academia Colombiana de Ciencias, documenta trece especies de la clase Tentaculata y dos de la clase Nuda, con ocho identificadas a nivel específico, dos a género y cinco como morfoespecies. Entre los seis nuevos registros destacan Beroe forskalii, Ocyropsis maculata, Ocyropsis maculata immaculata, Cestum veneris, Leucothea pulchra y Thalassocalyce inconstans; particularmente, Leucothea pulchra representa el primer registro oficial para todo el Pacífico Este Tropical, ampliando el conocimiento regional más allá de las fronteras colombianas y destacando la riqueza única de nuestras aguas.
El contexto territorial del Pacífico colombiano, donde se concentraron las observaciones principales en sitios como el Santuario de Fauna y Flora Malpelo y el Distrito Nacional de Manejo Integrado Colinas y Lomas Submarinas de la Cuenca Pacífico Norte, revela un ecosistema pelágico dinámico influido por corrientes oceánicas como la de Humboldt y la Contracorriente Ecuatorial, que transportan nutrientes y propician la presencia de estos plancton gelatinosos. Estas zonas, caracterizadas por profundidades que superan los seiscientos metros en inmersiones submarinas y por una biodiversidad marina entre las más altas del planeta, enfrentan presiones estructurales como el cambio climático, la acidificación oceánica y el aumento de temperatura superficial, factores que alteran las comunidades planctónicas y podrían modificar la abundancia de ctenóforos, organismos sensibles a variaciones en la productividad primaria.
Desde el punto de vista ecológico, los ctenóforos cumplen un rol fundamental como depredadores voraces de zooplancton y larvas de peces, regulando las cadenas tróficas pelágicas y contribuyendo indirectamente al ciclo del carbono al facilitar la exportación de materia orgánica hacia las profundidades; su estudio permite medir impactos medibles en la integridad de los ecosistemas, ya que sirven como bioindicadores tempranos de desequilibrios en la columna de agua, donde pequeñas variaciones en su densidad pueden propagarse hacia niveles superiores, afectando stocks pesqueros y la resiliencia general del océano. El nuevo inventario proporciona, por primera vez, una línea base taxonómica verificable mediante metodologías innovadoras como la fotografía de alta resolución y observaciones en vivo, superando las limitaciones de los muestreos tradicionales con redes que destruyen estos especímenes.
Las implicaciones socioeconómicas para las comunidades costeras del Pacífico, desde Chocó hasta Nariño, son profundas: el fortalecimiento del conocimiento científico sobre biodiversidad marina impulsa el ecoturismo responsable en áreas protegidas, genera empleo en investigación y monitoreo participativo, y promueve una justicia ambiental al reconocer el valor intrínseco de ecosistemas que sustentan la pesca artesanal y la seguridad alimentaria local. En un país donde el sector pesquero representa una fuente vital de ingresos para miles de familias, entender la dinámica de estos “fantasmas marinos” contribuye a la sostenibilidad territorial y evita la sobreexplotación derivada de desconocimiento ecológico.
Este descubrimiento se alinea directamente con las políticas públicas nacionales y los compromisos internacionales de Colombia: fortalece el Sistema Nacional de Áreas Protegidas al actualizar el inventario de biodiversidad en zonas marinas que ya cubren el 32,81 por ciento de la superficie oceánica nacional, según datos oficiales del Registro Único Nacional de Áreas Protegidas a junio de 2025; además, apoya las metas del Convenio sobre la Diversidad Biológica post-2020, particularmente el objetivo 30x30 de proteger el treinta por ciento de océanos para 2030, y contribuye a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, específicamente el ODS 14 sobre vida submarina, así como a la integración biodiversidad-cambio climático en la Contribución Determinada a Nivel Nacional actualizada.
La innovación metodológica del estudio —que combina ciencia ciudadana a través de plataformas como PIAG Medusozoa e iNaturalist con expediciones de vanguardia— representa un modelo replicable de monitoreo ambiental y biotecnología aplicada a la taxonomía, demostrando cómo la colaboración entre instituciones científicas acreditadas, organismos del Sistema Nacional Ambiental y actores internacionales puede cerrar brechas de conocimiento en ecosistemas complejos. Este enfoque no solo enriquece la base científica nacional sino que invita a una gestión territorial más integral, donde la conservación marina se convierte en motor de desarrollo sostenible y equitativo.
En última instancia, el avance en el entendimiento de los ctenóforos colombianos subraya la necesidad de invertir en investigación oceánica como pilar de la transición ecológica, articulando conocimiento tradicional con tecnologías modernas para enfrentar los desafíos globales que amenazan la integridad de nuestros mares, desde la contaminación plástica hasta el calentamiento global, y posicionando a Colombia como referente latinoamericano en oceanografía y conservación de ecosistemas pelágicos.
Observatorium Ambiental: conocimiento para la acción ecológica.
