La Amazonía colombiana vuelve a encender las alertas ambientales. Un reciente informe científico indica que la deforestación en Colombia alcanzó cerca de 72.409 hectáreas durante 2025, un incremento aproximado del 6 % frente a 2024, según datos oficiales del monitoreo forestal nacional.
El reporte revela que la mayor pérdida de bosque se concentra en departamentos amazónicos como Caquetá, Meta y Guaviare, donde se identificaron 21 núcleos activos de deforestación asociados principalmente con la expansión de la ganadería, el acaparamiento ilegal de tierras y la apertura de vías sin planificación ambiental.
La llamada “praderización” del bosque, un proceso en el que áreas de selva son convertidas en pastizales para ganado, se ha consolidado como una de las principales causas de la pérdida forestal en la región. Este fenómeno no solo fragmenta ecosistemas tropicales, sino que también afecta el ciclo del carbono y reduce la capacidad de la Amazonía para regular el clima global.
A pesar del aumento registrado, algunos avances también se observan en zonas protegidas. Parques Nacionales Naturales reportaron una reducción cercana al 25 % de la deforestación en áreas protegidas amazónicas, lo que demuestra el impacto positivo de estrategias de vigilancia territorial y acuerdos de conservación con comunidades locales.
Los científicos advierten que el futuro de la Amazonía dependerá de fortalecer los sistemas de monitoreo satelital, mejorar la gobernanza territorial y promover economías sostenibles que reduzcan la presión sobre los bosques.
Cuando el bosque desaparece, no solo se pierde biodiversidad: también se desvanece una parte del equilibrio climático del planeta.
