Un tercio de los hábitats terrestres podría enfrentar incendios, sequías e inundaciones extremas antes de 2085, advierte estudio en Nature Ecology & Evolution

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UNESCO sites are havens for rare biodiversity under growing threat


La crisis climática ya no se manifiesta únicamente como un aumento gradual de temperatura. Una nueva investigación publicada el 24 de abril de 2026 en la revista Nature Ecology & Evolution advierte que millones de especies terrestres podrían quedar expuestas simultáneamente a múltiples eventos extremos —olas de calor, incendios forestales, sequías e inundaciones— durante las próximas décadas.

El estudio, liderado por científicos del Potsdam Institute for Climate Impact Research (PIK) junto a investigadores internacionales, evaluó la vulnerabilidad climática de 33 936 especies de vertebrados terrestres distribuidas en 794 ecorregiones del planeta. Los resultados muestran un escenario inquietante: si el calentamiento global continúa sin reducciones profundas de emisiones, para 2085 cerca del 36 % de los hábitats actuales de especies terrestres estarán sometidos a combinaciones de extremos climáticos severos.


Del cambio lento al colapso súbito


Durante años, buena parte de la planificación ambiental se centró en desplazamientos graduales de especies hacia zonas más frías o elevadas. Sin embargo, esta nueva investigación señala que los eventos extremos podrían provocar impactos mucho más rápidos y devastadores.

Un bosque puede adaptarse lentamente a temperaturas más altas, pero no necesariamente sobrevivir a incendios consecutivos, seguidos de sequía prolongada y lluvias torrenciales. Esa acumulación de golpes ecológicos supera la capacidad natural de recuperación de muchos ecosistemas.

Los autores enfatizan que la biodiversidad no enfrenta amenazas aisladas, sino una superposición de crisis simultáneas.


Amazonía, África y Sudeste Asiático entre las zonas más vulnerables


Entre las regiones con mayor riesgo aparecen la cuenca amazónica, amplias zonas de África tropical y ecosistemas del Sudeste Asiático. Se trata de territorios esenciales para la biodiversidad global y para la regulación climática del planeta.

En estos lugares, el aumento de incendios, la alteración de lluvias y el estrés térmico podrían reducir poblaciones animales, fragmentar hábitats y acelerar procesos de extinción local.

Para América Latina, la advertencia es especialmente seria: muchos ecosistemas ya llegan debilitados por deforestación, minería ilegal, expansión agrícola y contaminación hídrica.


Los incendios emergen como amenaza dominante


Uno de los hallazgos más relevantes es que los incendios forestales podrían representar un riesgo incluso mayor que la sequía en numerosos ecosistemas. En las últimas temporadas, el mundo ya observó incendios sin precedentes en Canadá, Sudamérica, Australia y la región mediterránea.

Cuando el fuego se vuelve más frecuente e intenso, no solo mueren individuos. También desaparecen refugios, fuentes de alimento, corredores biológicos y ciclos reproductivos completos.

Especies de distribución pequeña o con baja movilidad serían las primeras en sufrir colapsos poblacionales.



With average temperatures above 21°C, oceans approach new heat records


Aún existe una ventana de oportunidad

El estudio también ofrece una conclusión esperanzadora: si las emisiones globales disminuyen con rapidez y se avanza hacia escenarios compatibles con neutralidad climática, el porcentaje de hábitats severamente afectados podría reducirse de manera drástica.

En escenarios de mitigación fuerte, la exposición extrema de especies cae sustancialmente frente al panorama de altas emisiones. Esto demuestra que las decisiones tomadas en esta década siguen siendo determinantes para el futuro de la vida silvestre.


Qué debería hacer la conservación en 2026

Los investigadores sugieren replantear la conservación clásica basada solo en áreas protegidas estáticas. Se requiere ahora una estrategia dinámica que incluya:

  • corredores ecológicos para migración de especies
  • restauración de humedales y bosques como amortiguadores climáticos
  • prevención avanzada de incendios
  • protección de refugios térmicos naturales
  • monitoreo temprano de eventos extremos

La biodiversidad necesita espacio para moverse y tiempo para adaptarse

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Una advertencia que trasciende a los animales


Aunque el estudio se centra en vertebrados terrestres, sus implicaciones alcanzan a la humanidad. Cuando colapsan hábitats también se debilitan polinizadores, suelos fértiles, regulación hídrica y seguridad alimentaria.

La pérdida de fauna no es un problema distante: es una señal de que los sistemas que sostienen nuestras sociedades están entrando en zona de riesgo.

UK's smallest bird of prey among 200 species at risk of extinction, study finds

La naturaleza soportó eras glaciales, impactos y extinciones masivas. Lo que ahora enfrenta es distinto: una tormenta creada en siglos humanos. Y aún estamos a tiempo de decidir si seremos recordados como quienes la desataron o quienes finalmente la detuvieron.

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