🐋 ¿Dónde nacen las mantas oceánicas? La respuesta podría estar en el Archipiélago de Revillagigedo

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🌊 Ciencia, tecnología y conservación en el Pacífico mexicano

Por Diego Gamboa – Observatorium Ambiental
19 de octubre de 2025 | Biodiversidad Marina y Conservación Oceánica
Fuente: Adaptación del reportaje original de Thelma Gómez Durán / Mongabay Latam (2025)

🌎 Un laboratorio natural bajo las olas

En el corazón del Pacífico mexicano, a más de 400 kilómetros de la costa, se encuentra el Parque Nacional Revillagigedo, la área marina protegida más grande de Norteamérica. En sus más de 148 000 km², donde la pesca está prohibida, la vida marina encuentra un refugio excepcional. Es allí donde un grupo de científicos intenta responder una de las grandes incógnitas del océano: ¿dónde nacen las mantarrayas oceánicas (Mobula birostris)?

La bióloga marina Madalena Pereira Cabral, junto a investigadores de organizaciones como Pelagios Kakunjá y Marine Megafauna Foundation, lidera una serie de expediciones científicas que buscan descubrir los sitios de reproducción y las rutas migratorias de esta especie en peligro de extinción, según la Lista Roja de la UICN.

🧭 Siguiendo el rastro de las gigantes del mar

A través de telemetría satelital y tecnología de ultrasonido subacuático, el equipo ha comenzado a revelar datos inéditos sobre los movimientos de las mantarrayas que visitan el archipiélago. Cada ejemplar, de hasta siete metros de envergadura, es identificado por su patrón único de manchas ventrales, una “huella digital” que permite rastrear su comportamiento migratorio.

Entre 2015 y 2019, los registros científicos y la ciencia ciudadana —fotografías enviadas por buzos y turistas— confirmaron la presencia de más de 1 200 mantas oceánicas en Revillagigedo, el 25 % de ellas de color negro (melanísticas), el porcentaje más alto del mundo.

🛰️ La tecnología al servicio de la conservación

Los transmisores satelitales instalados en las mantas permiten recopilar información sobre profundidad, temperatura del agua, velocidad y distancia recorrida. Gracias a estos datos, los investigadores descubrieron que muchas mantas no permanecen en el parque, sino que migran hacia aguas internacionales, recorriendo más de 1 300 kilómetros en sus travesías.

Este hallazgo refuerza la urgencia de proteger los corredores marinos o migravías, rutas oceánicas donde las especies se desplazan fuera de las zonas protegidas. La evidencia científica demuestra que Revillagigedo actúa como un punto de conexión biológica crucial, pero no suficiente por sí solo para garantizar la supervivencia de las mantas oceánicas.

💡 Ultrasonidos bajo el mar: un paso más hacia el nacimiento

Durante las expediciones de 2025, el equipo de Pereira Cabral probó por primera vez un dispositivo de ultrasonido subacuático para estudiar la reproducción de las mantarrayas. Con esta herramienta, los científicos buscan identificar a las hembras embarazadas y determinar en qué zonas del océano se produce el nacimiento de sus crías.

El primer ultrasonido fue realizado a una mantarraya apodada Basil. Aunque aún se analizan las imágenes, la técnica abre una nueva era de investigación no invasiva para conocer la ecología reproductiva de estas especies majestuosas.

⚖️ Ciencia y protección de los mares

La investigación también enfrenta desafíos logísticos y económicos. Los transmisores y expediciones son costosos, y las condiciones del mar en Revillagigedo exigen buzos experimentados y una planificación meticulosa. Aun así, la colaboración entre científicos, organizaciones civiles y fotógrafos como Alonso Rodríguez de la Parra, creador del cortometraje Salvando a las reinas del Archipiélago de Revillagigedo, ha permitido que el conocimiento científico se combine con la comunicación visual para sensibilizar al público sobre la importancia de proteger los hábitats y rutas migratorias marinas.

🐠 Un llamado desde las profundidades

Cada mantarraya que se pierde representa una amenaza grave para la especie. Las Mobula birostris tardan más de una década en alcanzar la madurez sexual, tienen una sola cría cada cuatro o cinco años y pueden vivir más de 40 años. Su vulnerabilidad exige una gestión marina global que trascienda fronteras y combine ciencia, cooperación y educación ambiental.

“Tenemos que seguir marcando más mantas para entender mejor sus movimientos”, dice Pereira Cabral. “Solo así podremos crear los corredores de protección que garanticen su futuro”.

Revillagigedo es hoy un santuario para las mantas, pero su verdadero valor será servir como modelo de conservación internacional: un laboratorio vivo que demuestra que proteger los océanos es proteger la vida misma.

📘 Derechos de autor y crédito editorial
© 2025 Observatorium Ambiental
Redacción y adaptación: Diego Gamboa
Basado en el reportaje original de Thelma Gómez Durán – Mongabay Latam (2025)
Fotografía de referencia: Andrea Marshall / Pelagios Kakunjá
Diseño y edición científica digital: IA Ambiental – Revista Observatorium

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