El Congreso Mundial de Naturaleza de la IUCN concluye en Abu Dhabi con una visión ambiciosa para la conservación de la naturaleza

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Abu Dabi, Emiratos Árabes UnidosOctubre 2025. El Congreso Mundial de Naturaleza de la IUCN concluyó hoy estableciendo una hoja de ruta para la protección del planeta durante las próximas dos décadas. Bajo el patrocinio del Presidente de los Emiratos Árabes Unidos, su Alteza el Jeque Mohamed bin Zayed Al Nahyan, el encuentro convocó a más de 10.000 participantes de 140 países, reuniendo a gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, comunidades indígenas, sector privado y academia para definir el futuro de la conservación.


El evento se celebró del 9 al 15 de octubre en el Centro de Exposiciones de Abu Dabi, desarrollándose en tres componentes principales: el Foro, la Exposición y la Asamblea de Miembros. Durante una semana, la ciudad se convirtió en el epicentro mundial de discusiones ambientales con más de mil sesiones y encuentros sobre ciencia, políticas climáticas y soluciones innovadoras para la biodiversidad.
Una de las grandes novedades de esta edición fue la primera Cumbre Mundial de Pueblos Indígenas y Naturaleza, donde se resaltó el rol histórico y cultural de estas comunidades en la administración y defensa de territorios esenciales para la vida. Su liderazgo se reconoció no como complemento, sino como eje central en la política de conservación global.



Los temas estratégicos del Congreso se agruparon en cinco pilares: acción de conservación resiliente, reducción de riesgos relacionados con el cambio climático, justicia y equidad en la protección ambiental, transición hacia economías positivas para la naturaleza e innovación disruptiva para la restauración ecológica. De esta forma, se buscó abordar la crisis planetaria desde una perspectiva integral.


Durante la Asamblea de Miembros se adoptó una Visión Estratégica a 20 años que guiará a la Unión hasta 2045, además de un nuevo programa para los próximos cuatro años. Se aprobaron más de 140 mociones orientadas a mejorar la gobernanza ambiental, fortalecer sistemas de áreas protegidas y regular el uso de tecnologías como la biología sintética.


La “Abu Dabi Call to Action” fue presentada como un compromiso colectivo para acelerar la implementación de medidas urgentes en cinco áreas clave: reconocimiento de la naturaleza como base del bienestar, fortalecimiento del multilateralismo, garantía de inclusión social, impulso al conocimiento científico y expansión de los recursos económicos destinados a la acción climática y la biodiversidad.
Asimismo, se destacó la importancia de conectar ciencia, política y finanzas para construir soluciones robustas. Durante diversos espacios se discutieron iniciativas como los créditos de biodiversidad, la economía azul y verde, y mecanismos financieros que brinden acceso real a comunidades que históricamente han protegido los ecosistemas.



El informe actualizado sobre el Patrimonio Mundial Natural alertó que apenas el 57% de estos lugares mantiene una perspectiva de conservación favorable. Esta cifra indica una tendencia preocupante que exige mayor vigilancia y cooperación global, pues se trata de áreas esenciales para la resiliencia ecológica del planeta.

El Congreso dejó claro que la participación de comunidades locales es un pilar fundamental del éxito conservacionista. Se reafirmó la necesidad de construir modelos de cogobernanza que promuevan derechos colectivos, soberanía cultural y toma de decisiones conjunta en territorios ancestrales.
Con la cercanía del año 2030, las metas ambientales internacionales relacionadas con la diversidad biológica, el clima y el desarrollo sostenible se vuelven más urgentes que nunca. El llamado fue contundente: la acción debe avanzar más allá de promesas, traducirse en resultados concretos y dejar de considerar la naturaleza como una víctima para reconocerla como aliada indispensable de la vida humana.


La visión que surgió de Abu Dabi se fundamenta en un mensaje simple pero profundo: la supervivencia de las especies, los ecosistemas y la humanidad depende de decisiones responsables y transformadoras tomadas ahora, no en un futuro incierto. Se hizo énfasis en la restauración ecológica, la reducción de emisiones y la protección de especies en peligro como tareas inmediatas y no negociables.
El Congreso 2025 marca un punto de inflexión en la agenda global. La naturaleza fue reconocida como pieza central del bienestar, la equidad se consolidó como principio de conservación y la unión de múltiples sectores mostró que soluciones colaborativas pueden impulsar verdaderas transformaciones a escala planetaria.


Desde Abu Dabi, el mensaje para el mundo es claro: todavía hay esperanza si actuamos con determinación y unidad. La tarea que inicia ahora será convertir la visión aprobada en acciones medibles que garanticen un futuro justo, resiliente y positivo para todas las formas de vida que habitan la Tierra.

Solo cuando la naturaleza sea más que un recurso, podremos construir un mundo donde nuestra prosperidad dependa de proteger aquello que nos da vida. Cada decisión cuenta, cada especie importa y cada territorio es una oportunidad para restaurar el equilibrio del planeta.

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