Las energías renovables irreversibles continúan avanzando incluso en contextos políticos adversos. Así lo afirmó Masdar, el gigante emiratí de energías limpias, al defender que la transición energética global ha superado el punto de retorno, consolidándose no solo como una necesidad ambiental, sino como una realidad económica.
Desde la planta Al Dhafra Solar PV2, la mayor instalación fotovoltaica del mundo ubicada en un solo espacio, el director de operaciones de Masdar, Abdulaziz Alobaidli, subrayó que la compañía ha realizado inversiones significativas en Estados Unidos, pese al nuevo giro político contrario a las renovables impulsado por el presidente Donald Trump.
“Creemos firmemente que las energías renovables son irreversibles. La viabilidad económica ya está probada”, afirmó Alobaidli ante medios internacionales.
Una transición que avanza más allá de la política
Masdar sostiene que su apuesta por el mercado estadounidense responde a factores estructurales: la solidez del marco de inversión, el crecimiento sostenido de la demanda de energía limpia y el respaldo institucional aún vigente en numerosos estados mediante políticas de incentivos y transición energética.
La expansión de proyectos solares, eólicos y de almacenamiento confirma, a juicio de la compañía, que las renovables han dejado de depender exclusivamente de compromisos ambientales. Hoy se posicionan como la opción más competitiva, estable y segura a largo plazo dentro del sistema energético global.
Actualmente, Masdar gestiona en Estados Unidos una cartera de más de 5,8 gigavatios de capacidad instalada, con presencia en California, Texas, Nueva York y Nuevo México, y mantiene su objetivo estratégico de alcanzar 25 GW en la próxima década.
Energías renovables irreversibles pese al freno político
Desde su regreso al poder, Trump ha reiterado su oposición a las energías renovables, en especial a la eólica, argumentando impactos paisajísticos y ecológicos. Además, su administración anunció la retirada de Estados Unidos de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), con sede en Abu Dabi, organismo del que el país aportaba cerca del 22 % del presupuesto.
Frente a este escenario, Alobaidli evitó entrar en el debate político, pero recalcó que la transición energética forma parte de una agenda más amplia de sostenibilidad:
“No se trata solo del ambiente. Hablamos de desarrollo social, estabilidad económica y justicia energética. Mientras algunas políticas retroceden, otros mercados están avanzando”.
Masdar reconoció que persisten desafíos clave: acelerar la construcción de infraestructuras, fortalecer los sistemas de almacenamiento y garantizar que la transición sea socialmente justa. Sin embargo, sostuvo que estos retos no detienen la tendencia global.
Mercados, no discursos
Para el sector renovable, el dato más contundente no proviene de los discursos, sino de los flujos de inversión. La expansión constante de capital hacia proyectos solares, eólicos e híbridos refleja que el sistema financiero ya percibe a las energías limpias como un pilar del futuro energético.
Al ser consultado sobre la posibilidad de compensar el vacío financiero dejado por Estados Unidos en IRENA, Alobaidli respondió que Masdar no es un Estado, sino una empresa, pero reiteró su disposición a cooperar con actores que compartan una visión de sostenibilidad y equidad energética.
Una transición que ya está ocurriendo
Más allá de las tensiones políticas coyunturales, el posicionamiento de Masdar refleja una tendencia más amplia: la transición energética dejó de ser una promesa para convertirse en un proceso en curso. Los costos decrecientes, la madurez tecnológica y la urgencia climática han alineado intereses ambientales, económicos y sociales.
En este contexto, las energías renovables irreversibles no representan solo una alternativa, sino la arquitectura misma del nuevo sistema energético.
Cuando incluso los escenarios políticos adversos no logran frenar la expansión de las renovables, queda claro que la transición ya no depende de voluntades individuales, sino de una realidad planetaria: el futuro energético se está construyendo, quiera o no la política, sobre bases limpias.
