La ONU reúne a 196 países en Perú para definir acuerdos ambientales en la región más vulnerable del planeta
Observatorium Ambiental | 28 de octubre de 2025
La ciudad de Lima se ha convertido en el epicentro de la diplomacia ambiental global. En ella se inauguró la 63.ª Sesión Plenaria del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), el órgano científico de la ONU que asesora a los gobiernos del mundo sobre políticas de mitigación y adaptación al calentamiento global. Esta es la primera vez que la reunión se celebra en una capital latinoamericana, una región considerada por los expertos como una de las más vulnerables ante los impactos del cambio climático.
Durante la apertura, el canciller Hugo de Zela destacó el compromiso de Perú con la acción climática y dio la bienvenida a los delegados de 196 países y a los más de 500 científicos participantes. “Nos enorgullece acoger a quienes definen el conocimiento climático global. Su trabajo es el faro que guía la acción política para un desarrollo sostenible”, expresó.
El encuentro se desarrolla apenas a tres semanas de la COP30, que se celebrará en Belém (Brasil), y busca definir los pilares científicos y metodológicos que nutrirán las negociaciones internacionales sobre emisiones, adaptación y financiación climática.
Según De Zela, el IPCC debe “marcar un nuevo derrotero para acelerar la acción climática”, en vista de que muchos países no han cumplido con las metas de reducción de emisiones fijadas para 2030. Subrayó además que los compromisos de mitigación y los planes de adaptación “solo tendrán sentido si son respaldados por la ciencia y por una voluntad política firme”.
El presidente del IPCC, Jim Skea, reiteró que este organismo es “la voz más autorizada en materia de política climática mundial”, recordando que sus informes sustentan los acuerdos del Acuerdo de París. “Nuestro trabajo depende de las contribuciones de los gobiernos. Cada dato, cada modelo y cada revisión científica es una herramienta para proteger nuestro futuro común”, enfatizó.
Por su parte, Raquel Soto, viceministra de Desarrollo Estratégico del Ministerio del Ambiente de Perú, recalcó la importancia de la evidencia científica para formular políticas efectivas. “La ciencia climática no es una opción, es el punto de partida de toda decisión responsable. La acción climática solo será efectiva, inclusiva y sostenible si se basa en conocimiento”, afirmó.
El representante del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Martin Krause, advirtió que las actuales políticas de los países conducen a un aumento de la temperatura de 2,8 °C, superando con creces los objetivos de 2 °C o 1,5 °C del Acuerdo de París. “Estamos recorriendo un camino peligroso. La urgencia de traducir la ciencia del IPCC en decisiones políticas nunca ha sido tan evidente”, alertó.
Latinoamérica, el continente del riesgo extremo
América Latina está entre las regiones que más sufren las consecuencias del cambio climático. Seis de los diez países con mayores pérdidas económicas por desastres naturales se encuentran en este continente, afectando a más de 190 millones de personas. En el caso peruano, los impactos son evidentes: inundaciones devastadoras, incendios en la Amazonía y pérdida acelerada de glaciares.
Durante su intervención, Soto recordó que el 68 % de los glaciares tropicales del mundo están en Perú, y que el país ha perdido más del 56 % de su superficie glaciar en los últimos 60 años. Si las tendencias actuales continúan, se prevé una reducción de hasta el 80 % antes de finales de siglo, un fenómeno que amenaza la disponibilidad de agua y la estabilidad ecológica de los Andes. “El deshielo no solo borra paisajes, sino también la memoria natural de nuestra cordillera”, expresó con preocupación.
El encuentro del IPCC, que se extenderá hasta el 1 de noviembre, se desarrolla en el campus de la Escuela de Administración de Negocios para Graduados (ESAN). Allí se discutirán los avances del Séptimo Informe de Evaluación (IE7), documento que servirá de base científica para los próximos compromisos globales, y el borrador del informe metodológico sobre tecnologías de captura y almacenamiento de carbono.
El canciller De Zela subrayó que la cumbre de Lima debe “ser el punto de inflexión que inspire a los países a reconstruir la confianza y la cooperación global”. En la misma línea, Jim Skea afirmó que “el tiempo de los diagnósticos ha terminado; ahora debemos pasar a la acción”.
Los científicos coinciden en que si el planeta supera los 1,5 °C de calentamiento, los daños serán irreversibles: desaparición de especies, pérdida masiva de ecosistemas y migraciones climáticas. La región amazónica —llamada el “corazón verde del planeta”— podría llegar a un punto de no retorno si la deforestación y el aumento de la temperatura persisten.
La reunión de Lima simboliza más que un encuentro técnico: representa el intento de una región que sufre, pero que también propone. Desde los Andes hasta el Amazonas, Latinoamérica exige que su voz sea escuchada en las negociaciones globales que definirán el rumbo climático del siglo XXI.
Porque la Tierra no negocia, simplemente reacciona. Y su mensaje, cada vez más claro, nos llama a despertar antes de que el tiempo se disuelva entre sus mares y montañas.
